Anna

Retrato consciente.

“Ha sido grande poderme desnudar delante de la cámara. Ha sido grande Stephan a sostener ese momento con mucho amor y calidez, sin maquetar la foto. Ha sido grande mirar mi foto y ver mas allá de la apariencia de ella. Captar una de mis heridas más profundas ha abierto un escenario posible.....La experiencia de la foto me parece un portal entre realidades ¿sabes cuando leías esos libros-juego que según las pistas que decidías seguir te llevaban a una pagina u otra y cambiaba el destino del protagonista? Así me siento, girando una pagina importante para el destino del protagonista.”

Sentía que tenia que fijar este momento de mi vida en el cual veo con claridad ahora hacia donde quiero ir y construir. Por esto decido hacer un retrato consciente: para ver mi cara, esa imagen de mi tras los ojos de Stephan que estimo por su sensibilidad y habilidad con la cámara. Quería una foto para pillar la luz en mis ojos y recordarla cuando necesite sentir la fuerza que tengo ahora en enfrentar un proyecto para mi grande.

Contacto Stephan, como siempre disponible y calido, quedamos. Me preparo con maquillaje y vestuario para mi más apropiado, me siento cómoda con el. Me siento frente a la cámara y a sorpresa se me dispara la tensión, esa tensión de estar delante de una cámara y de que me miren. Allí aparece el miedo a no poder brillar a no ser bastante para ser amada, lo conozco y dejo que salga. Empezamos un viaje dentro del inconsciente que se desprende de esa herida. Un viaje echo de visualizaciones, sensaciones, lagrimas, tensión y libertad. Por momentos ha sido difícil reconocerme en el personaje que me invade cuando no atiendo mi voz interior y en cambio busco complacer los demás. Por momento me he sentido en un viaje que era no era mío, pero la entrega al proceso ha sido total y he permanecido presente hasta el ultimo clic.

Al recibir la foto algunos días después me he visto, he visto toda la fuerza que desprendo permaneciendo en mi fragilidad, con mi capacidad de bajar los velos y ser honesta, enseñando un lugar de agotamiento que difícilmente me gusta compartir.

He visto a una mujer, he viajado a mi tierra, a mis orígenes, he viajado a una figura de “Malena” (Giuseppe Tornatore 2000), mujer hermosa en conflicto con su belleza en contrasto con una sociedad que no ve más allá de la sexualidad. He visto esa mujer-objeto, sensación que me ha paralizado por años, me ha echo escapar de mi tierra buscando otras miradas que no me hicieran sentir culpable.

He observado la mirada de esa mujer, una mirada hacia fuera que busca ser reconocida y amada pero se pierde en el camino, porque hay sentimientos y creencias que lleva dentro y que solo se pueden cambiar cuando vuelva a mirar hacia dentro.

En los días siguientes me he quedado un poco en shock. La evocación de ese patrón de mirada hacia a fuera me ha echo revivir miedos, perdida de rumbo y otra vez caer en la trampa de no saber hacia donde dirigir mi vida. He tenido pensamientos en circulo y me he dado cuenta que otra vez había perdido el contacto con mi propósito vital. Todos los proyectos de los demás me parecían tan importantes que mi vida no tenia sentido si no acompañando al sueño de otro.....

Pasaban los días, iba mirando mi crisis sutil, cuidando esa parte infantil que emergió gracias a la foto y he podido darme cuenta de una herida primaria que finalmente puedo abrazar y honrar: me reconozco.

Reconozco mi camino, así cuido mi identidad y la pongo al servicio del mundo.

Agradecida por poder ver lo que ahora tocaba ver!

Anna

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